Vida en la Albufera

Powered by TripAdvisor
Mostrando entradas con la etiqueta NADA CAMBIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NADA CAMBIA. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de septiembre de 2011

ERAN OTROS TIEMPOS

Hace cuarenta años, había una mujer sencilla, que se casó enamorada, como las de ahora, con un marido... bueno, eran otros tiempos.

Sus celos, sus borracheras, sus cambios de humor, y su agresividad...

Pasó de ser una persona, más o menos, independiente e ilusionada, a convertirse en nada, en una sombra, en un guiñapo.

Pidió ayuda, consejo...

Todos le decían, que no podía irse, nadie le ayudó. Y los consejos... los consejos de que aguantara, que eso era normal, que todos los hombres lo hacían... ¡porque las querían!

Durante un tiempo largo, muy largo, aguantó sus malos modos, sus gritos, sus palízas... y toda la vergüenza, al cruzarse con los vecinos, que pasaban por su lado sin ver... pero, lo que más le dolia eran, sus pequeños hijos, escondidos y atemorizados, testigos mudos.

Intentó huir, quería descansar, llegar a puerto seguro, pero solo consiguió los ojos morados, la mandíbula partida, un brazo roto, y un dolor insoportable por todo su cuerpo.

Sola, sin ayuda, por ella y sobre todo por sus hijos, decidió, que ya estaba bien, que no podía más. ¡Se enfrentó a él!

¡Ahora, ya no tenía miedo!
¡Ahora, por fín, estaba tranquila y era feliz!

Todo había terminado, ya no más escándalos, ni palizas.
Ya no sentiría vergüenza, ni suplicaría ayuda.

Ahora, tumbada en el suelo, con el cuerpo cubierto de sangre, sin respirar y con el corazón partido, no solo por el dolor...

Ahora sí, ahora lo había conseguido.

Podía descansar.

Había comprobado, el último acto de amor, de su marido.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...